lunes, 6 de enero de 2014

Senderisno Sierra de las Nieves 04-01-2014

Entre una cosa y otra solo aparecemos tres compañeros para la ruta, ignorando las "previsiones" meteorológicas y apoyando la moción de acercarnos a la Sierra de las Nieves...el tiempo nos da la razón, así que una buena elección por parte de Mariox. Total, 10:30 pasadas, el coche aparcado a la sombra en Quejigales y las mochilas "por si" preparadas (por si llueve, por si nieva, por si cae un meteorito...), parece ser que tonemos toda la sierra para nosotros. Subiendo por la cañada del cuerno, parecía que iba a ser un día nublado, pero la niebla y las nubes pasaban por nuestras cabezas a cierta velocidad, así que llegando a la zona del pozo de nieve podríamos decir que era un día fifty-fifty nublado-soleado en cuestión de minutos. Una vez en la meseta decidimos hacer el camino a la Alcazaba al resguardo de las rachas huracanadas (fuerza 5 por lo menos jajaj), pero a muy pesar de nuestro compi Diego, no era viable subir a la cima para evitar riesgos innecesarios. Bocata y vuelta a la zona del pozo de nieve, esta vez para tomar rumbo al Peñón de los enamorados, ahora sí con el cielo más despejado pero con la misma ventisca. Ya en el peñón y a pesar de que el viento te tumbaba, si que subimos a la cima para la foto de rigor...bueno, más por solidaridad con Diego en busca de su geocaché (véase una de las fotos a Mario que se nos vuela y Diego con su búsqueda, al fin lo encontró, ya lo tenemos feliz jajaja). Ahora nos queda la bajada y nos toca decidir si damos un rodeo en busca del sendero o nos atrevemos a bajar campo a través...pues campo a través, algo trabajosa pero que disfrutamos como enanos, y un poco más de viento y nos tenemos que llenar los bolsillos de piedras. Al fin en la ladera y en busca de la Cañada de las ánimas entre árboles gigantescos, musgo y algo de barro. Ni una gota de agua, cambio de botas y al coche...... y aguaaa vaaaa. Nos hemos librado por poco. Ya camino de ronda, noche cerrada, manta de agua, 60 km por hora......recompensa gastronómica en el Cortijo de Algodonales y para casita por un merecido descanso. Gracias a Mario por su dedicación y a ambos por la compañía y saber estar en la montaña. P.D. La montaña también tiene su encanto con lluvia, viento, niebla, meteoritos....solo hay que tener un mínimo de sentido común, que no se convierta en una excusa para no disfrutar de estos días. Nos vemos en la próxima. Carlos P. Luque