sábado, 23 de agosto de 2014

Cuevas de la Excéntrica y Cascada en el acantilado de Maro 09-08-2014

Después de quedar en la venta de Algodonales, realizar el ritual del desayuno y llegar a Igualeja, nos dispusimos a subir la tremenda cuesta en búsqueda de la Cueva de Fuensanta. A pesar de llevar el track, que trabajo nos costó encontrarla. Ya va siendo tradición lo de arañarse las piernas antes de encontrar el boquete. Luego, seguimos avanzando hacia dentro, apreciando las diferentes formaciones y la propia progresión por la cavidad. Incluso apareció un amiguito. Luego deshicimos el camino de subida para cambiar de la Cueva de Fuensanta a la Excéntrica, un poco más divertida que la anterior. Y también era muy bonita. Una bonita jornada de espeleo entre amigos, unos descubriendo este deporte y otros reencontrándose con esta actividad que tanto nos gusta. Tras la cerveza de rigor en el bar que está junto al nacimiento del Genal (qué rico estaban esos montaditos) nos dirigimos a Otívar para pasar allí la noche y madrugar para entrar temprano en Río Verde. Por el camino, algunos nos paramos en el Acantilado de Maro para rapelar su magnífica cascada. Tras instalar el repartidor en la cabecera, procedemos a descender la bella cascada, fraccionada en dos puntos, aunque si el caudal no es alto, se puede bajar sin fraccionar, sin duda, un regalo para la vista. Ya por último, nos tocó nadar 400 metros hasta la orilla, de noche y con la luna llena. Tras llegar a una playa llena de tiendas de campaña y moragas con sus espetos, hicimos el retorno y nos fuimos a dormir a Otivar, satisfechos de haber vivido esta experiencia. Sixto Roller.