domingo, 12 de octubre de 2014

Senderismo Alhama de Granada 11-10-2014

Sábado por la mañana, Maldonado ha dicho que nos van a caer los chuzos de punta, pero ¿cuándo nos han importado eso?. Tras meses de descanso forzado es hora de reencotrarse con la Naturaleza y con los viejos compañeros de aventuras. Jesús y una servidora partimos hacia Alhama de Granada, donde nos esperan desde el día de antes, Mario, Paqui, Pepe y Merche. Este pueblo ubicado en los pies de la Sierra de Tejeda, es bien conocido por sus baños termales romanos y árabes, su conjunto monumental Histórico Artístico y sus Tajos que dan un toque paisajístico abrupto y peculiar al entorno. Comenzamos con un corto paseo por el casco antiguo y desde este lugar fuimos poco a poco bajando hacia el fondo del tajo por un sendero bien definido dejándonos al ras del río Alhama, y en todo lo alto el pueblo asomándose hacia el abismo. El otoño está a punto de estallar, dando un colorido amarillento a las copas de los árboles, y el suelo en algunos tramos es como una gran alfombra de hojas multicolores, verdes, amarillas, anaranjadas… El paisaje es precioso, enmarcado por dos paredes verticales con el camino y el sonido de agua. Parada para bocadillo y retorno por los tajos hacia el pueblo por la parte de arriba. La vista desde arriba es espectacular, sus tajos, cuevas, molinos harineros en desuso… rumbo a las termas. Empieza a llover, como no podía ser de otra manera, y nuestros intrépidos Jesús y Paqui se meten sin dudarlo en la piscina termal mientras llueve. Regreso casi a la hora de la cena al pueblo, a cenar al Tigre, pedazo de menú degustación y encanto de camarera medio inglesa, que hizo las delicias de todos con su simpatía. Con el estómago lleno, llegamos a nuestra casa. Cada vez se pone más negra la perspectiva de subir a la Maroma al día siguiente, pero pasamos un rato delicioso de risas frente a la chimenea. El domingo amanece lloviendo a mares, y se trunca nuestra subida a la Maroma. Tras barajar diversas posibilidades ponemos rumbo a Torre de Mar, donde sigue lloviendo. Nos conformamos con paseo bajo el paraguas por su precioso paseo marítimo y damos cuenta de unos magníficos espetos, boquerones y demás delicias culinarias, incluido pedazo de pastel en maravillosa pastelería del pueblo. Como siempre y pese al tiempo, fantástico ambiente y mejor compañía. Gracias a Mario por la convocatoria, a Pepe y Merche por su buena organización logística y alimentaria, y a Paqui y Jesús por su simpatía y calidez. Espero volvamos a encontrarnos muy pronto en la próxima. RocioG.