lunes, 15 de septiembre de 2014

Barranco Trevelez Integral 13-09-2014

¡¡¡ Vaya palizón que nos metimos los 4 amigos !!!!! Teníamos la idea de realizar el Trevélez, mítico barranco, que ya se ha convertido en un clásico, de manera integral. Hay muy poca información sobre lo que hay en la parte superior del barranco, tanto en la red, como en libros y/o cualquier fuente escrita, Sad sólo contábamos con una escueta referencia de nuestro amigo Edu Gómez y poco más, en fin, que los 4 valientes, por no decir "inconscientes", decidimos meternos entre pecho y espalda un Trevélez integral. Como punto de entrada al barranco seleccionamos el antiguo puente romano que cruza el río, a la altura de Ferreirola, preciosa localidad donde la arquitectura nos traslada a tiempos de la ocupación árabe en un plis-plas. Desde aquí se baja al río siguiendo una ruta marcada como un sendero de pequeño recorrido por la Junta, no hay pérdida. Una vez en el río, ya eran las 12:00 del mediodía, nos cambiamos y empezamos el pateo, felices y contentos, sin intuir el suplicio que nos quedaba por delante.. jeje.. Nada más entrar en el barranco, un servidor pegó un costalazo que le supuso la lesión del dedo meñique, el cual quedó inutilizado durante todo el barranco y que fue adquiriendo, cual camaleón, los mismos colores que las paredes del entorno. No es que el río resbalara, no , es que resbalar era la única manera de descender aquello. Los que habéis descendido el Trevélez, o el Poqueira, o cualquier otro barranco de esquisto, sabéis a lo que me refiero, cuando hablo de una superficie que resbala, pero aquí había una diferencia claramente en nuestra contra, al tratarse de un recorrido virgen, la capa de limo depositada sobre el esquisto era muy gruesa, por lo que aquello resbalaba con sólo mirar... Costalazo tras costalazo, hostia tras hostia, íbamos lentamente haciendo el camino. Al final, y visto el panorama, un servidor se hizo de una rama, a modo de bastón, para poder guardar de forma decorosa el equilibrio jejeje.. De esta guisa, con la bota de un compañero que se empeñaba en abandonar a su suela, seguramente víctima del pánico escénico, y mirando cada dos por tres lo poquíto que avanzábamos en el gps, fuimos pacientemente recorriendo poco a poco los 8km largos de trayecto. Eso sí, el entorno y los colores que nos rodeaban eran únicos, la paleta de colores con la que el Trevélez agasaja a sus visitantes no tiene parangón en ningún otro barranco. Cuando por fin llegamos al lugar habitual de entrada al barranco, tras 5 horas de pateo, en el conocido como puente de palos, sólo habíamos encontrado un pequeño rapel y un bonito tobogán unos 150m antes. ¿ Merecía la pena el palizón que acabábamos de darnos ? Creo que sí, es un barranco que hay que hacer al menos una vez en la vida, y si alguna vez, algún compañero vuelve a pedirte que lo repitas, ... pues educadamente le indicas que vale, que merece la pena hacerlo, pero que un servidor le espera en el bar del pueblo... Teníamos por delante aún la parte más 'técnica' del barranco, y la luz se iba yendo poquito a poco, afortunadamente los 4 amigos teníamos bastante experiencia para movernos por el barranco y sólo los 2 últimos rapeles los hicimos de noche, usando para ello los frontales que todo barranquista que se precie debe llevar SIEMPRE, cual tesoro fuera, guardado con mimo en su bote estanco. Por cierto, uno de los integrantes encontró su bote estanco totalmente inundado fruto seguramente de los múltiples espaldarazos que pegamos en todo el trayecto. Por fin, y ya de noche cerrada, salimos del barranco, estábamos exhaustos, agotados, No y al día siguiente teníamos previstos meternos un Poqueira Integral juassss. Así que dadas las circunstancias, decidimos llamar a nuestros compañeros (lo siento, José y Montse) y anular el evento. Hicimos bien, al día siguiente algún compañero, no voy a poner nombre, pero es el que más otoños colecciona, ése al que le saben las cosas raras porque el pegamento de la dentadura se le mezcla con el sabor de los alimentos.. jejeje..., el "pobrecico" no podía ni montarse, ni salir del coche por él mismo... jejeje.. A la mañana siguiente hicimos actividades sociabilizadoras con los barranquistas que acudían a realizar el Trevélez (madre mía qué feria), y nos fuimos al pueblo de Órgiva, a realizar otras de nuestras actividades favoritas, pegar el culo a un taburete o silla de un bar..Nos vemos cuerdeando....Juanma Font.